Viernes, el primer día de mi semana…
Me levanto temprano, tengo un millón de cosas que hacer antes del mediodía. Estoy nerviosa, impaciente, el tiempo se me antoja eterno. Tengo que estudiar, me siento delante de un puñado de folios: Farmacología Clínica II. ¡Puf! Menudo coñazo… Estoy demasiado dispersa para esto, mi cabeza está a 50 km de aquí. Creo que voy a desayunar, pero no tengo hambre… Bueno, al menos perderé un poco el tiempo en la cocina. Mmmmm… ¡Cola Cao!
Son las once… Creo que ya he divagado bastante, toca ponerse manos a la obra y hacer algo por la vida. Vuelta al puñado de folios. A ver… Una, dos, tres… ¡Siete! Me faltan siete horas para volver a verte. ¡Mierda! Ya me he puesto nerviosa otra vez…
No puedo estudiar… Creo que mejor voy a seguir tratando de terminarte ese ave fénix.
Las horas pasan, muy lentas, pero pasan… Maleta lista, creo que lo tengo todo. Mamá, no te enfades, te guste o no, lo voy a seguir haciendo, lo siento mucho… Bueno, son las cuatro, tengo que irme, me gusta salir temprano y despejarme un rato de camino a la estación, quiero sacarme mis malestares antes de verte... Pero sigo ansiosa, me vendrá bien un cigarrito. ¡Uf! Bendito humo… Debería dejarlo.
Bueno, ya estoy en el autobús. En un par de horitas, quizás menos, voy a estar de nuevo entre tus brazos. ¡Qué ganas! Pero odio el autobús… Voy a desaparecer entre mi música, no me apetece estar atenta al mundo, sólo quiero llegar y encontrarte.
¡Ya verás cuando te pille, Pelirroja!
A cada kilómetro que recorro, más rápido me late el corazón… ¡Pum! ¡Pum! Ya me estoy acercando, ya, ya llego, ya casi estoy ahí.
Las seis. La estación. Tú. Yo. Nosotras… ¡Por fin!
Vámonos para tu cuarto, que me pesan las cosas, y las ganas de perderme por tu boca, de anudarme a tu espalda… Piel con piel. Cómo me encantan tus lunares…
Calor, tengo mucho calor. Me derrito…
Se ha hecho de noche, y casi ni nos hemos dado cuenta… Me da igual el tiempo, yo sólo quiero gastarlo contigo. Sonríes, me miras y sonríes, sin decir nada… ¿Por qué me miras así?
¡Ay! Tus labios, que me estremezco cada vez que me tocan tus labios…
Me susurras al oído… Lo has dicho. Yo también. Ven, que quiero dormirme enredada a tu cuerpo. Mi mano en tu pelo, tu boca en mi cuello, mi pierna enlazada por tu cintura… Y te quejas del calor.
Ya te has dormido… Yo te hablo, no contestas, yo me irrito, tú divagas, yo me enfado, tú ni siquiera te das cuenta. Ya te has dormido…
El sol me despierta… ¿Qué hora es?
Sábado, ya es sábado. Qué rápido se pasa el tiempo, y cómo me aterra… No me quiero levantar, yo quiero quedarme aquí tirada contigo en la cama, sin hacer nada, perdiendo el tiempo, contigo, rodando por el colchón… Me abrazas, me susurras, parecemos dos adolescentes…
Qué cariñosa te despiertas siempre, Pelirroja… ¿Desayunamos?
Tengo sueño, no me puedo despertar. Tú das vueltas, te levantas, ni me entero… ¿Y ese ruido? Ya estás cámara en mano… Sabes que odio las fotos, pero no me importa, me gusta verme desde tu objetivo, me gusta verme a través de tus ojos… Qué bien me siento.
Desayunamos.
Tienes que irte. Yo me quedo aquí. Intentaré aprovechar el tiempo delante de mi puñado de folios… Farmacología Clínica II. Otra vez, menudo coñazo… Me aburro, creo que voy a salir un poco, a despejarme. No te vayas muy lejos, tienes mis llaves. No te preocupes, que yo te espero.
Sábado por la noche… Qué rápido se pasa el tiempo.
Vamos a emborracharnos como si no hubiese mañana, vámonos a olvidarnos de los segundos, que el resto del mundo nos echa de menos. Ruido, música, alcohol, amigos… Pásame ese porrito, ¿no? No puedo más, creo que me estoy mareando… Pelirroja, llama a la ambulancia.
Me pica la nariz…
Volvamos a tu azotea, a mirar las estrellas. Allí arriba siempre hay magia… Mira, hay luna llena, cómo me gusta la luna llena. Desaparezco, me diluyo… Agárrame, agárrame muy fuerte, que ya me estoy perdiendo otra vez por tus aristas. Arráncame el alma a mordiscos, lúchame con todas tus fuerzas, quiero perder el control y la cabeza… No puedo parar, no quiero parar. Mírame a los ojos, necesito beberme tus ganas. Creo que estoy volando a mil kilómetros de altura, no puedo más, ya casi llego, ya… ¡Ya!
Grita conmigo, que nadie nos escucha…
Domingo, tercer día de la semana. Cómo me gusta despertarme contigo… Hoy es nuestro día, que nadie nos moleste, que hoy no existimos. Hemos transformado tu cuarto en nuestra casa, un pequeño refugio donde nadie nos encuentra. Creo que estoy viendo cómo arden tus ojos. Si me miras así… Dame un masaje en la espalda, sabes que me encantan tus manos, y los almuerzos por la tarde. No tengo ganas de subirme al mundo, hoy quiero pasarme las horas perdida entre tus brazos, incorpórea, enseñándote las melodías que encierran mis dedos. Déjame hablarte con todos los labios, que las palabras quizás no son suficientes para explicarte lo que me pasa. Y ahora me vendas los ojos, ¿quieres jugar? Mmmmm… ¡Chocolate!
Qué bien me sabe el universo entre tus curvas…
Comida turca, y una cervecita fría. No dejo de pensar que no quiero que esto termine. Que no se acabe la semana, por favor, que no se acabe… ¿Qué me has dado? ¿Qué te he dado?
Llega el lunes, mi día de ponerme triste…
Quédate también esta noche, no quiero que te vayas. No, no pienso irme a ninguna parte. ¿Qué tal si nos perdemos en el sitio secreto? No se me ocurre ninguna idea mejor. Bien… Estupendo. Pero tenemos que organizarnos, que ya me estoy agobiando. Tranquila, no te ahogues en un vaso de agua, que yo te ayudo. Y sonríe, que se me apaga el mundo si no te veo sonreír… Lo siento, me pongo triste los lunes por la noche. Ven…
Y en mi sonrisa, un caracol…
Martes, de ceniza… Ahora soy yo la que se agobia. Bajamos al bar para desayunar. Quisiera parar el tiempo, ¿no lo ves? La semana se me termina… No me mires. Me tengo que ir, y no imaginas lo absurdamente triste que me pongo. Por favor, no te pongas así… Sonrío, creo que de mala gana, pero sonrío, te lo debo. Se hace tarde, me tengo que ir… Te voy a echar mucho de menos, Pelirroja.
Anochece, y miro cómo te alejas…
Miércoles, la semana ya se terminó. Otra vez estoy perdida a 50 km de tus manos, y el jueves no llega. Pero acabo de darme cuenta de algo… Ya casi es viernes otra vez
No hay comentarios:
Publicar un comentario