Ven, sube, que te llevo volando en mi alfombra mágica...
Desde mi casa hasta tu azotea ya no hay distancia, un par de saltos y... ¡Ya! Aquí arriba de nuevo, contigo, enterrada entre las alturas de tus sábanas. No me sueltes... Tu voz fluye por cada átomo de mi espalda, se expande desde mi nuca, se desliza callada por mi columna hasta cada uno de mis miembros. Se me llena el estómago de luciérnagas, ¿ves cómo brillo? Inspírame... Hay una fuerza imparable, ¿la sientes? Y una estrella fugaz... Debe de ser magia, no existe otra explicación. Sólo un par de noches de este verano, y ya has llenado el infinito con tus musas, que fluyen por mis venas al compás de tus latidos. No pares... Me has enredado desde tu boca hasta mis manos, y soy de humo, y estoy volando, incorpórea entre tus brazos. Mírame, y fluye... Ya no existo, me he vuelto muda, como una hache, sólo tú puedes escuchar las palabras que grita mi silencio, que otea y se extiende por cada uno de tus rincones. No me mires, me pones nerviosa. No puedo evitarlo... Nos fundimos, ya no sé dónde estoy, ¿lo sabes tú? Sí, aquí, conmigo. Bien... Perfecto. :)
Tengo calor, mucho calor... Creo que voy a quedarme aquí, a vivir en tu ventana.
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