Debe de haber unos diez metros desde aquí hasta el asfalto,
me gusta fumar en las alturas. Hace
bastante frío, de hecho, creo que llevo todo el día congelada, será por esta
mierda meteorológica que me cubre el techo.
Qué vacía está la calle, si acaso un coche ahora, y unos pasos más
atrás, poco más que un gato rebuscando en la basura, y la luna, que hoy parece
mirarme… Cuánta calma, cuánto vacío, qué
soledad.
Noto palpitar cada célula de mi cuerpo (-intoxicada
–[WARNING]-). Creo que será cuestión de
unos segundos que explote…
¿Qué hora es?
¡Olvídalo! No importa. No te debe importar… Pero es que estoy nerviosa, si acaso… Sólo… ¡No!
No… Tienes razón. Debería irme a dormir…
Las estrellas, puedo verlas, ya no hay nubes… Pero esta noche no he visto ni una sola
estrella fugaz, nada se mueve, es una inmensidad estática. Me oprime, me ahoga,
me da ganas de vomitar. No soporto este
silencio… Cuánta calma, cuánto vacío,
qué soledad.
Y apareces, de la nada, en mitad de este delirio. Te has metido de malas maneras en el centro
de esta humilde cabecita soldada a un pecho completamente desbocado. No, cariño, no te tocaba a ti salir en este
acto, pero aquí estás, desde lejos, y no sabes lo que te añoro… Y otra vez más calma, y otra vez más vacío, y
otra vez más soledad. ¡No lo
aguanto! Quisiera borrarlo… -[Supr]-
No, no se borra. Permanece. Es infinito.
Me vuelvo a la cama, me quiero desconectar (mañana será otro
día). Pero parece que no hay ovejas
suficientes para contar esta madrugada, se me apaga el sueño… Voy a encender la luz. Demasiado humo por esta noche, me temo. Demasiadas cosas en las que pensar, sin darme
cuenta… ¡Deja ya de dar vueltas! Es suficiente. Vamos…
Que te vas a cansar. Es inhumano,
deberías parar.
Mi cama está vacía, mis sábanas se quieren ahorcar… Son demasiados sueños para pasar de
lejos. Me sobran algunos kilómetros
ahora mismo, los quisiera matar, y salir corriendo, y olvidar para siempre las
distancias.
Agárrame, y no me sueltes nunca…
Vámonos volando a ese cuento que una noche me contaste desde
tu alfombra mágica, encima de tu azotea, bailando con las estrellas
fugaces. Y no olvidemos nunca esta
magia, guárdatela bajo llave, que no se nos pierda… Y dejémosla brillar.
Ven, acércate…
En mitad de esta espiral, un millón de imágenes mal
coloreadas se pasean a sus anchas por mi cuarto. Me traen palabras, y algunas malas
ideas. Quisiera saberlo todo,
omnisciente entre tus pasos… Inhumano. Me falta sitio para tanto anhelo, me falta
pecho en el que palpitar (ya no quepo aquí).
El seso se me expande más allá de estas paredes, y no me puedo
escapar. Tenías razón, esto no puede ser
bueno…
Ya se me ha parado el tiempo, mi reloj vuelve a agonizar
(trataré de reanimarlo).
Madrugada en blanco y negro, imposible de colorear. Me falta el aire, me sobran horas, y miles de
arañas se pasean por dentro de mi cabeza.
Ya sé que a veces peco de incomprensión, y que al alzar la voz me
pierdo; pero esta noche lo que quiero es que
me escuches y que no vuelvas a preverme en tu cerebro, esa idea está
completamente equivocada (no es justo).
Algunas veces soy transparente, translúcida… Algunas veces creo que ni tú me ves.
Y ahora espero, y sigo esperando, y nada más ocurre. Dame una alegría, anda, y déjame dormir
tranquila. Arráncame la aracnofobia, ya
me he cansado de gritar… Tengo miedo de
andar a oscuras. Tengo miedo a mi
felicidad. ¿Por qué sigo buscando esa
piedra? Nadie lo sabe... Sólo déjalo estar.
Ahora me vuelvo descerebrada (lo que me faltaba).
Ansiosa, me tartamudea el pecho. Quiero, tanto quiero que me falta tiempo, que
me sobra espacio, que no puedo quedarme quieta.
Uno, dos, tres… ¡Ya! No, aún
no. Sigue esperando, y estate quieta,
deja ya de hacer eso, no tienes ningún derecho…
¡Para! Lo siento… (-Inconfesable - [CENSORED]-).
Insoportable.
Creo que voy a volverme a las alturas, quizá el humo
apacigüe este desasosiego absurdo que no me deja dormir (vuelta a mi
intoxicación). De nuevo estoy volando a
unos diez metros sobre el asfalto, de nuevo ese silencio que oprime, que ahoga,
que me da ganas de vomitar. Qué vacía
sigue la calle… Ni siquiera el aire se
mueve, ni las estrellas, ni mi pecho al palpitar. Cuánta calma, cuánto vacío, qué soledad.
¡Oh! Has
venido... Ya me había olvidado de
esperarte, demasiadas horas delirando.
Te he echado de menos, ¿lo sabías?
Ven, vámonos para la cama, como si los kilómetros no existiesen (siempre
nos quedan los sueños). Tenía muchas
ganas de escucharte (demasiadas), y aún más ganas te guardo.
De nuevo hay calma en mi cama vacía.
Creo que me trastornan demasiado los kilómetros… Puta soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario