viernes, 9 de marzo de 2012

Inhumano


Debe de haber unos diez metros desde aquí hasta el asfalto, me gusta fumar en las alturas.  Hace bastante frío, de hecho, creo que llevo todo el día congelada, será por esta mierda meteorológica que me cubre el techo.  Qué vacía está la calle, si acaso un coche ahora, y unos pasos más atrás, poco más que un gato rebuscando en la basura, y la luna, que hoy parece mirarme…  Cuánta calma, cuánto vacío, qué soledad.

Noto palpitar cada célula de mi cuerpo (-intoxicada –[WARNING]-).  Creo que será cuestión de unos segundos que explote…

¿Qué hora es?  ¡Olvídalo!  No importa.  No te debe importar…  Pero es que estoy nerviosa, si acaso…  Sólo… ¡No!  No…  Tienes razón.  Debería irme a dormir…

Las estrellas, puedo verlas, ya no hay nubes…  Pero esta noche no he visto ni una sola estrella fugaz, nada se mueve, es una inmensidad estática. Me oprime, me ahoga, me da ganas de vomitar.  No soporto este silencio…  Cuánta calma, cuánto vacío, qué soledad.

Y apareces, de la nada, en mitad de este delirio.  Te has metido de malas maneras en el centro de esta humilde cabecita soldada a un pecho completamente desbocado.  No, cariño, no te tocaba a ti salir en este acto, pero aquí estás, desde lejos, y no sabes lo que te añoro…  Y otra vez más calma, y otra vez más vacío, y otra vez más soledad.  ¡No lo aguanto!  Quisiera borrarlo…  -[Supr]-  No, no se borra.  Permanece.  Es infinito.

Me vuelvo a la cama, me quiero desconectar (mañana será otro día).  Pero parece que no hay ovejas suficientes para contar esta madrugada, se me apaga el sueño…  Voy a encender la luz.  Demasiado humo por esta noche, me temo.  Demasiadas cosas en las que pensar, sin darme cuenta…  ¡Deja ya de dar vueltas!  Es suficiente.  Vamos…  Que te vas a cansar.  Es inhumano, deberías parar.

Mi cama está vacía, mis sábanas se quieren ahorcar…  Son demasiados sueños para pasar de lejos.  Me sobran algunos kilómetros ahora mismo, los quisiera matar, y salir corriendo, y olvidar para siempre las distancias. 

Agárrame, y no me sueltes nunca… 

Vámonos volando a ese cuento que una noche me contaste desde tu alfombra mágica, encima de tu azotea, bailando con las estrellas fugaces.  Y no olvidemos nunca esta magia, guárdatela bajo llave, que no se nos pierda…  Y dejémosla brillar.

Ven, acércate…

En mitad de esta espiral, un millón de imágenes mal coloreadas se pasean a sus anchas por mi cuarto.  Me traen palabras, y algunas malas ideas.  Quisiera saberlo todo, omnisciente entre tus pasos…  Inhumano.  Me falta sitio para tanto anhelo, me falta pecho en el que palpitar (ya no quepo aquí).  El seso se me expande más allá de estas paredes, y no me puedo escapar.  Tenías razón, esto no puede ser bueno…

Ya se me ha parado el tiempo, mi reloj vuelve a agonizar (trataré de reanimarlo).

Madrugada en blanco y negro, imposible de colorear.  Me falta el aire, me sobran horas, y miles de arañas se pasean por dentro de mi cabeza.  Ya sé que a veces peco de incomprensión, y que al alzar la voz me pierdo; pero esta noche lo que quiero es          que me escuches y que no vuelvas a preverme en tu cerebro, esa idea está completamente equivocada (no es justo). 

Algunas veces soy transparente, translúcida…  Algunas veces creo que ni tú me ves.

Y ahora espero, y sigo esperando, y nada más ocurre.  Dame una alegría, anda, y déjame dormir tranquila.  Arráncame la aracnofobia, ya me he cansado de gritar…  Tengo miedo de andar a oscuras.  Tengo miedo a mi felicidad.  ¿Por qué sigo buscando esa piedra?  Nadie lo sabe...  Sólo déjalo estar.

Ahora me vuelvo descerebrada (lo que me faltaba).

Ansiosa, me tartamudea el pecho.  Quiero, tanto quiero que me falta tiempo, que me sobra espacio, que no puedo quedarme quieta.  Uno, dos, tres… ¡Ya!  No, aún no.  Sigue esperando, y estate quieta, deja ya de hacer eso, no tienes ningún derecho…  ¡Para!  Lo siento…  (-Inconfesable - [CENSORED]-).

Insoportable.

Creo que voy a volverme a las alturas, quizá el humo apacigüe este desasosiego absurdo que no me deja dormir (vuelta a mi intoxicación).  De nuevo estoy volando a unos diez metros sobre el asfalto, de nuevo ese silencio que oprime, que ahoga, que me da ganas de vomitar.  Qué vacía sigue la calle…  Ni siquiera el aire se mueve, ni las estrellas, ni mi pecho al palpitar.  Cuánta calma, cuánto vacío, qué soledad.

¡Oh!  Has venido...  Ya me había olvidado de esperarte, demasiadas horas delirando.  Te he echado de menos, ¿lo sabías?  Ven, vámonos para la cama, como si los kilómetros no existiesen (siempre nos quedan los sueños).  Tenía muchas ganas de escucharte (demasiadas), y aún más ganas te guardo.

De nuevo hay calma en mi cama vacía.

Creo que me trastornan demasiado los kilómetros…  Puta soledad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario