miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ella


No hace falta que hable de las letras de su nombre, mi piel ya grita por cada recodo un sinfín de sustantivos que sólo ELLA puede pronunciar.  Porque es ELLA la razón de mis palabras, y de mis silencios, y de cada gesto escondido que sólo ELLA es capaz de observar.  Que mis manos huelen a ELLA, y mi casa está donde su colchón empieza, donde termina su almohada, donde se parte y comparte conmigo.  ELLA es calor, y a veces frío, pero siempre es ELLA.  Con ELLA nada me falta, y me sobra todo.  La alegría se traduce en ELLA desnuda frente a mí, y yo desnuda frente a ELLA, y hablarnos en silencios, en susurros, en gemidos, en un millón de latidos precipitados incapaces de soltarse.  Que no quiero que ELLA me suelte, ni soltarla.  Y me convierto en gigante cuando ELLA sonríe, porque no existe nada tan enorme como la enormidad de su risa, que me llena de luces.  Sólo ELLA consigue levantarme, llevarme, buscarme, encontrarme, romperme, arreglarme, bajarme, subirme, elevarme, prolongarme, y más de medio millón de verbos impronunciables y quizás inexistentes, pero es que ELLA lo puede todo.  ELLA me da la fuerza, ELLA me da las ganas, ELLA me hace más grande, hace que exista.  Que es ELLA, sólo ELLA, la melodía perfecta que palpita en mi pecho y que no soy capaz de componer.  Y me acojonan sus dudas, y me envalentan sus seguridades.  Con ELLA todo se vuelve posible.  Que no hay nada mejor que ELLA.

ELLA es magia…

ELLA es todo.

Sólo ELLA.

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